Historia en Libertad

viernes, agosto 19, 2011

La sociedad feudal

En un sentido global se denomina feudal a una sociedad peculiar de la Edad Media europea basada en la tierra y en las relaciones de los señores, propietarios, y los campesinos, cultivadores. En la representación que los hombres de la Edad Media tenían de su propia sociedad, ésta estaba dividida en tres órdenes: clérigos, nobles y trabajadores.
Las capas superiores de la sociedad feudal estaban ligadas entre sí por unos lazos personales, a través del vasallaje y del beneficio. Los nobles tenían un estilo propio de vida, expresado en el ejercicio de la caballería.
RELACIONES ENTRE SEÑORES Y CAMPESINOS: el fuero de San Llorente del Páramo (1262)
“En el nombre de Dios, amén. Sea conocido por todos como nos don Nicolás, por la gracia de Dios abad de Sahagún, damos a vos, el concejo de San Llorente del Páramo, nuestros vasallos, fuero para que viváis por él.
Todos los hombres moradores en San Llorente, por cada uno de los suelos que tengan darán cada año, en la fiesta de San Martín, dos sueldos y dos cuartas de pan por infurciones.
Por las heredades que tenéis daréis siete sernas cada año, el que no tenga bueyes con su cuerpo, y el que los tenga con ellos. Estas sernas se darán dos al trillar, en quince días; dos al segar, en otros quince días, y la restante consistirá en traer el pan a Sahagún. En ese tiempo se dará a los campesinos pan, vino y carne.
Si alguno se marcha del lugar venderá su casa y la heredad a otro vasallo de San Llorente, teniendo de plazo nueve días para la casa y un año para la tierra. Si en ese tiempo no lo vende, la heredad quedará en poder señorial y de la casa podrá llevarse la mitad de puertas y techumbres.
El que cometa un homicidio, quebrante una casa, hiera a alguien o realice cualquier delito pagará la multa que el abad establezca. En todos los pleitos que acontezcan acudiréis a juicio ante el abad”.
LA SOCIEDAD INTEGRADA POR TRES ÓRDENES, según Adalberón (fines del siglo X)
“El orden eclesiástico forma un solo cuerpo, pero la división de la sociedad comprende tres órdenes. La ley humana distingue otras condiciones, los nobles y los siervos. Los nobles son los guerreros, los protectores de las iglesias. Defienden a todo el pueblo, a grandes y a pequeños. La otra clase es la de los siervos. Esta raza de desgraciados no posee nada, si no es a costa de muchos sufrimientos. Así, pues, la ciudad de Dios es en realidad triple, unos oran, otros combaten y otros trabajan”.
HOMENAJE E INVESTIDURA: un ejemplo del siglo XII
“El conde Guillermo de Flandes preguntó al futuro vasallo si aceptaba ser su hombre. Este respondió: “Lo quiero”, y apretando sus manos con las del conde quedaron ligados por medio de un beso. Luego, el que había prestado homenaje dijo: “Prometo ser desde este instante fiel al conde Guillermo, guardar este juramento de buena fe y sin engaño”. A continuación juró sobre las reliquias de los santos. Con la vara que tenía en la mano el conde le concedió la investidura”.
OBLIGACIONES ENTRE SEÑORES Y VASALLOS, según las ‘Partidas’ de Alfonso X el Sabio (siglo XIII) “Que debdo ha entre los señores et los vasallos.
Debdos muy grandes son los que han los vasallos con sus señores; ca debenlos amar, et honrar, et guardar et adelantar su pro, et desviarles su daño en todas las maneras que podieren, et debenlos servir bien et lealmente por el bienecho que dellos reciben. Otros decimos que el señor debe amar, et honrar et guardar sus vasallos, et facerles bien et merced, et desviarlos de daño et de deshonra: et quando estos debdos son bien guardados face cada uno lo que debe, et cresce et dura el amor verdadero entre ellos. Et otrosi debdos hi ha de muchas maneras entre los vasallos et los señores, que son tenudos de guardar los unos a los otros en tiempo de guerra et de paz”.
EL OFICIO DE LA CABALLERÍA (siglo XIII)
“El oficio de caballero es el fin e intención para que fue instituida la orden de caballería. Oficio de caballero es mantener la santa fe católica. Oficio de caballero es mantener y defender su señor terrenal, pues ni rey ni príncipe ni alto barón sin ayuda pudiera mantener la justicia en sus vasallos. Oficio de caballería es guardar la tierra; pues por el temor de ellos no se atreven las gentes a destruirla. Oficio de caballero es favorecer a viudas, huérfanos y desvalidos (pues así como es costumbre y razón que los mayores ayuden y defiendan a los menores, debe ser costumbre de la orden de caballería, por ser grande, honrada y poderosa, dar socorro y ayuda a los que le son inferiores en honor y fuerza). Oficio de caballero es tener castillo y caballo, para guardar los caminos y defender los labradores”.
(Para saber más y conocer a fondo el asunto, se puede leer el artículo publicado en RC: 'Feudalismo. La sociedad feudal'.)

martes, marzo 29, 2011

Colonialismo en el siglo XIX

La vitalidad europea en el siglo XIX se manifestó en el inicio de una nueva colonización que afectó principalmente a los continentes africano y asiático, en cuyo territorio crearán Inglaterra y Francia dos vastos imperios.
El imperialismo de finales del siglo XIX nace por la confluencia de varios procesos: expansión del capitalismo, agresividad del nacionalismo, competencia colonial y política de poder de las grandes potencias. Las rivalidades imperialistas conducirán a la Primera Guerra Mundial.
La expansión europea produce efectos diversos en las culturas afroasiáticas: dominio total en los países tribalizados (África tropical y ecuatorial); disolución de la unidad musulmana; creación en la India de una élite indígena, germen del actual nacionalismo.
La expansión europea y americana en Asia, origina dos situaciones diferentes: China se humilla y se desmorona ante el extranjero; Japón asimila la civilización occidental y se convierte en gran potencia.
TRES FACETAS DIFERENTES DE UN MISMO HECHO COLONIAL: a) Instrucciones dadas por el Gobierno inglés a Livingstone. “…ampliar los conocimientos que ya se poseían de la Geografía y las posibilidades minerales y agrícolas de África oriental y central, fomentar las relaciones con los indígenas y tratar de persuadirles de que se entregasen a la industria y al cultivo del suelo, con vistas a exportar a Inglaterra materias primas a cambio de artículos manufacturados británicos”. b) Informe de Livingstone sobre la esclavitud. “Los que son sacados de su país y vendidos, representan sólo una pequeña parte. Nunca habíamos sospechado la horrible naturaleza de este comercio hasta que lo vimos en su origen. Aparte los que son efectivamente capturados, millares son muertos o sucumben de hambre o de las heridas recibidas, aunque solamente hayan sido arrojados de sus pueblos por el ataque de los traficantes de esclavos. Otros caen a millares en las cruentas guerras que, para conseguir prisioneros, se hacen entre sí las propias tribus y sus vecinos, espoleados por la codicia de venderlos a los tratantes de Cuba y de otros lugares”. c) Epitafio de la tumba de Livingstone en la abadía de Westminster. “Traído a través de tierras y mares por manos fieles, reposa aquí David Livingstone, misionero, explorador y filántropo, nacido el 19 de marzo de 1813 en Blantyre, muerto el 1 de mayo de 1873 en Ilala, pueblo de Tshitambo. Durante treinta años consagró su vida, en incansable esfuerzo, a la evangelización de los pueblos salvajes, la exploración de tierras desconocidas, la lucha contra el impío comercio de esclavos. Que las bendiciones del cielo desciendan sobre todos los que contribuyan a curar esta llaga abierta del mundo”.
EL IMPACTO EUROPEO SOBRE LAS CULTURAS ASIÁTICAS (de la autobiografía de Pandit Nehru). “Es natural e inevitable que el nacionalismo indio estuviera resentido por el dominio extranjero. Fue empero curioso cómo hasta fines del siglo XIX numerosos miembros de nuestra ‘intelligentsia’ aceptaron, inconscientemente, la ideología imperialista británica. Elaboraron sus propios argumentos sobre ella, y sólo se aventuraban a criticar algunas de sus manifestaciones exteriores. La historia, la economía y otros temas que se enseñaban en las escuelas y las universidades, se escribían enteramente desde el punto de vista imperial británico, y se ponían de relieve nuestros numerosos errores pasados y presentes y las virtudes y el alto destino de los ingleses. Aceptábamos hasta cierto punto esa visión distorsionada y éramos influidos por ella aun cuando la resistiéramos intuitivamente. Al principio nos era imposible liberarnos intelectualmente de ella, pues no conocíamos otros hechos o argumentos, de modo que buscábamos alivio en el nacionalismo religioso, en la idea de que al menos en la esfera de la religión y la filosofía estábamos en el mismo nivel que cualquier otro pueblo… Comenzábamos a sospechar y a examinar con espíritu crítico las afirmaciones de los ingleses sobre nuestras condiciones pasadas y presentes, pero aún trabajábamos y pensábamos todavía dentro del marco de la ideología británica… Las investigaciones sobre la historia de la India antigua revelaron brillantes periodos de alta civilización en el remoto pasado, y leíamos sobre ello con gran satisfacción. Descubrimos también que la actuación inglesa en la India era muy distinta de lo que sus libros de texto nos habían llevado a creer…”
(Para saber más y conocer a fondo el asunto, se puede leer el artículo publicado en RC: 'El colonialismo. La expansión europea'.)

jueves, noviembre 05, 2009

La civilización egipcia

Si situamos Egipto en el mapa, podremos darnos cuenta de que, geográficamente, es una continuación del gran desierto africano, pero Egipto está recorrido, de Sur a Norte, por un caudaloso río, el Nilo, que desemboca en el Mediterráneo formando un gran delta. El valle del Nilo es, pues, como un largo oasis que atraviesa el desierto y donde encontramos una civilización histórica muy antigua.
Hacia el año 3000 a. de J.C., un faraón llamado Menes unificó todo el territorio egipcio y estableció la capital en Menfis, allí donde se incia el delta. A partir de este momento se desarrolló una civilización egipcia plenamente histórica, pues tenemos muchos documentos escritos que, junto con los restos arqueológicos, nos permiten conocer muy bien la historia de Egipto.
Se suele dividir la historia de Egipto en tres etapas: Imperio Antiguo, Imperio Medio e Imperio Nuevo. Independientemente de las vicisitudes políticas, encontramos en Egipto, a lo largo de su historia, unas características culturales y artísticas que perduran a través de los siglos, hasta que Egipto es conquistado por los romanos en el siglo I a. de J.C. Es decir, a lo largo de 3.000 años hay muy pocas variaciones en la civilización egipcia.
Conocemos muy bien la historia de Egipto gracias a la multitud de documentos escritos que han llegado hasta nosotros, bien sean inscripciones en las paredes de tumbas o templos, bien sean documentos escritos sobre papiros (especie de papel hecho con el tallo de una planta del Nilo). La escritura egipcia es jeroglífica: cada signo representa una palabra o una idea, no son signos fonéticos como en nuestra escritura. Fue descifrada a principios del siglo XIX por el sabio francés Champollion.
La religión desempeña un papel muy importante en la vida de los egipcios. Era una religión politeísta y los dioses más importantes eran: Ra, el sol en plena fuerza; Osiris, el sol poniente; Isis, la luna, y Amón, dios de Tebas, ciudad que fue capital de Egipto durante mucho tiempo. Se daba el culto a los dioses en templos grandiosos, entre los cuales destacan los de Karnak y Luxor, en las cercanías de Tebas.
Los egipcios creían en la vida de ultratumba y consideraban que para que el alma (bha) del difunto pudiera sobrevivir eternamente era preciso que se conservara su cuerpo. Por ello, aprendieron a embalsamar los cadáveres y depositaban las momias en tumbas, junto con objetos personales del difunto. Las tumbas más grandiosas son las pirámides, construidas en las cercanías de Menfis por tres faraones del Imperio Antiguo, Khufu, Khafra y Menkaura. Más moderna, del Imperio Nuevo, es la tumba del faraón Tutankamon, en las cercanías de Tebas, que es la única que ha llegado intacta a manos de los arqueólogos y en la que se han encontrado objetos artísticos de gran valor.
En la cúspide de la sociedad egipcia se encontraba el faraón, monarca absoluto, al que se consideraba un dios viviente y era dueño de todas las tierras de Egipto y jefe de los ejércitos. Rodeaba al faraón una corte de nobles, sacerdotes y funcionarios, que cooperaban en el gobierno del país. Pero la inmensa mayoría de los habitantes de Egipto eran campesinos, que cultivaban las tierras de los señores y llevaban una vida miserable.
(Para profundizar en el tema podéis seguir nuestro artículo 'Egipto Antiguo' elaborado para Revista Caos. Y para nuestros estudiantes no olvidéis que durante los fines de semana del presente mes ofrecemos en el auditorio universitario -especialmente acondicionado para tan importante ocasión- varias charlas sobre 'Las civilizaciones imperiales del Mundo Antiguo' con impresionantes exposiciones. Además, contaremos con la presencia de varios amigos -destacados profesores estadounidenses, españoles, de varios países de Hispanoamérica y arqueólogos de renombrado prestigio internacional (la lista completa -por fechas- aparece en los carteles informativos que se han colocado por toda la Universidad). Podéis pasar por secretaría o mi despacho para recoger invitaciones personales -no más de una para acudir con personas ajenas al campus-, y venid preparados para disfrutar del tema a fondo porque va a ser magnífico. Gracias.)